El Caso Samsung

ABSTRACT: Basándome como ejemplo en lo recientemente sucedido con la línea de celulares Samsung Galaxy Note 7, analizo que todo el esfuerzo que conlleva construir un posicionamiento y lograr ubicar una marca en el mercado, se puede desmoronar en tan solo segundos por un error. ¿Es injusto? Puede ser, pero así es la realidad. Por Lucas Patanó. Licenciado en Administración (UBA). Responsable de Desarrollo de Producto en Gire SA. Docente (UBA) Administración General – Cátedra Roberto Serra. Del equipo de Trabajo de TiendaDeContenidos Latinoamérica.

 

Imagínense una persona escalando el monte Everest, ¿cuantos días creen que le puede llevar?, ¿cuántas semanas?, ¿cuantas horas le llevará subir algunos metros? Seguramente la respuesta a todas esas preguntas, es MUCHO. Lo malo de todo eso, es que un error, tan solo un pequeño error, puede hacer que esa persona de un paso en falso y vuelva al principio, o bien que todos los metros que había logrado escalar, los pierda en cuestión de segundos. Bueno, eso mismo pasa con las marcas.

En estas últimas semanas qué diario no levantó la noticia, en qué red social no vimos cargadas o chistes respecto a lo sucedido con los Galaxy Note 7 “explosivos”. Fueron primera plana de todas las noticias de portales de tecnología, sobre todos cuando la empresa decidió quitar el producto del mercado. Lo que al principio parecía un incidente aislado, terminó por frenar las ventas y finalmente la producción del Galaxy Note 7, el último teléfono de Samsung.

Seguido a eso, pasó a ser primera plana en todos portales de negocios, porque el impacto que le generó este error a la marca, no solo le trae costos desde lo productivo, sino también desde lo intangible, desde algo que es mucho más difícil de solucionar que con una modificación en la conexión de los cables o un cambio de baterías.

A dos semanas del lanzamiento ya se habían documentado 35 de casos de baterías que explotaban. Hoy, ya hemos perdido la cuenta. Todos los días aparecen nuevos videos, fotos y testimonios, la situación empeora.

Si bien hay fanáticos que se negaron y niegan a devolver sus equipos “fallados”, el problema de Galaxy Note 7 es un problema de imagen grandísimo para la marca. Ya no se trata del Note 7, muchos usuarios creen que son los celulares de Samsung los que explotan. El gran público no diferencia entre el Note 7 o el S7 Edge, son dos celulares nuevos del mismo fabricante y que además da la casualidad que tiene el mismo número.

Luego de la decisión de cancelar la producción y la comercialización del Note 7, pusieron foco en incrementar las ventas del S7 y S7 Edge. Inclusive el presidente de Samsung ha salido públicamente a pedir perdón y asegurar que reestablecerá la confianza perdida. Claramente esa no será una tarea sencilla. Una cosa es quererlo y otra es poder lograrlo. De todos modos estas empresas tan grandes corren con una ventaja que las pequeñas no tienen, el dinero, tienen recursos suficientes para hacerlo.

En Samsung calculan que perderán unos 3.000 millones de dólares este año, suma equivalente a no vender 4 millones de Galaxy Note, dejando los beneficios de la compañía para este año al mínimo, debido a que también han realizado importantes inversiones para adquirir algunas compañías.

Estos dos últimos años se han registrado caída en los beneficios de Samsung, las cuales pretendían remontar gracias al lanzamiento de sus Galaxy S7 y S7 Edge. Este final catastrófico podría estropear un buen año para la empresa, inclusive generando un impacto negativo mayor de lo esperado.

Actualmente la estrategia es seguir potenciando los Galaxy S7 y S7 Edge que tan buenos resultados han tenido desde su presentación.

De todos modos el mayor desafío de la marca, es poder sobrepasar este momento y luego poder recuperar la confianza de los clientes de cara a futuros lanzamientos.

Del equipo de Trabajo de TiendaDeContenidos Latinoamérica.

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